Un estudio publicado en la revista Science revela que la Tierra experimentó episodios de 'deriva polar verdadera' (true polar wander) de gran magnitud durante el Jurásico y el Cretácico, mucho más rápido y significativo de lo que se creía. Este fenómeno, causado por la rotación del eje de giro relativo a la superficie sólida del planeta, alteró los patrones globales del nivel del mar y tuvo un impacto ambiental mayor en la historia de la Tierra de lo que se había estimado previamente.
El equipo de investigación, liderado por Mathew Domeier de la Universidad de Oslo, utilizó un método innovador basado en mapas antiguos de inundaciones continentales para detectar estos eventos. A diferencia de los registros paleomagnéticos tradicionales, que a menudo ofrecen interpretaciones divergentes, este enfoque analizó cambios en la hidrosfera, como la distribución de tierras expuestas e inundadas, a intervalos de 10 millones de años. Los investigadores identificaron cuatro períodos clave con señales fuertes de deriva polar rápida: el Cretácico medio (100-90 millones de años), el Jurásico tardío a Cretácico temprano (150-140 millones de años), el Jurásico temprano (200-190 millones de años) y el Oligoceno-Mioceno (30-20 millones de años).
Los hallazgos sugieren que estos eventos disruptivos, que duraron millones de años, reconfiguraron las costas y el clima global durante la era de los dinosaurios. El estudio destaca la necesidad de considerar la deriva polar verdadera como un control episódico sobre el cambio del nivel del mar y otras dinámicas biológicas y geológicas, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la estabilidad y el cambio del planeta a lo largo de la historia geológica.
