Un equipo internacional de investigadores, liderado por Christopher Potter de la Universidad Johns Hopkins, ha documentado por primera vez con detalle el proceso de picadura del mosquito Anopheles coluzzii, principal vector de la malaria. Publicado en la revista Science Advances, el estudio utiliza vídeos de alta velocidad, monitorización electrofisiológica e inteligencia artificial para analizar cómo las hembras localizan vasos sanguíneos hasta 17 segundos más rápido que otras especies, como Aedes aegypti. Los científicos observaron que el insecto sincroniza la perforación de la piel con el movimiento de sus patas y palpos, actuando como un contrapeso biomecánico para mantener el equilibrio mientras busca la sangre. El análisis genético identificó dos receptores sensoriales clave: el gen orco, que actúa como radar a distancia para detectar olores humanos, y el gen IR76b, un sensor de contacto indispensable para navegar bajo la piel. Al desactivar el gen IR76b, la mayoría de los mosquitos no lograron encontrar sangre, lo que sugiere que este mecanismo sensorial es crítico para la transmisión de la enfermedad. Este hallazgo ofrece nuevas vías para desarrollar repelentes de contacto que interfieran con la percepción sensorial del mosquito, reduciendo así la eficiencia de la picadura y la propagación del parásito. La investigación destaca la coevolución entre el parásito, el mosquito y el huésped, donde la precisión de la picadura y el momento óptimo de la alimentación son factores determinantes para la supervivencia del vector.
