Un estudio global liderado por la King's College London y el Imperial College London, publicado en Nature Ecology & Evolution, concluye que la capacidad de los ecosistemas para recuperarse tras la extinción de especies está severamente sobreestimada. La investigación, que analizó 423 estudios previos y 222.829 puntos de datos, demuestra que los beneficios de la biodiversidad no se estabilizan con la presencia de pocas especies, sino que continúan aumentando a medida que la diversidad se eleva. Esto invalida la noción de redundancia funcional, sugiriendo que la pérdida de especies tiene un impacto significativo en servicios esenciales como la polinización, la purificación del agua y el control natural de plagas.
El análisis destaca que el almacenamiento de carbono en el océano depende de manera más fuerte de la biodiversidad que cualquier otro servicio medido, lo que subraya la importancia de los sumideros de carbono azul, como los arrecifes de coral y los manglares, para la protección climática. Sin embargo, el estudio señala que servicios como la protección contra inundaciones costeras son menos sensibles a la diversidad, dependiendo en cambio de especies fundacionales específicas. Los autores advierten que la conservación debe equilibrar la mantención de la diversidad general con la protección de estas especies clave. La base de datos completa y los modelos de proyección bajo escenarios del IPCC están disponibles públicamente para apoyar la planificación de políticas ambientales.
