Un equipo del Instituto McGovern del MIT demostró que personas con graves daños en las áreas cerebrales del lenguaje pueden resolver problemas de razonamiento abstracto con la misma eficacia que personas sin esas lesiones. El hallazgo, publicado esta semana en la revista PNAS, refuerza la hipótesis de que la lógica y el lenguaje operan como sistemas independientes en el cerebro.
La investigación, dirigida por la profesora asociada Evelina Fedorenko, se basó en dos estudios complementarios. En el primero, dos pacientes con afasia severa tras un ictus —uno con dificultades para comprender y otro para producir lenguaje— resolvieron juegos de lógica sin palabras basados en patrones numéricos y geométricos. Los participantes identificaron las reglas ocultas y las comunicaron mediante gestos o dibujos, con un rendimiento equivalente al del grupo de control.
En el segundo, escaneos de resonancia magnética funcional a adultos sanos mostraron que las áreas cerebrales dedicadas al procesamiento lingüístico no se activan ni en el razonamiento inductivo ni en el deductivo. Además, la llamada red de demanda múltiple, que muchos científicos consideraban clave para la lógica, solo intervino en la inducción de reglas, no en la evaluación de silogismos.
Fedorenko destaca que los resultados respaldan la separación entre ambas capacidades y recuerdan que las dificultades lingüísticas, ya sea por afasia, tartamudez o por no hablar el idioma dominante, no reflejan el nivel intelectual. Hope Kean, primera autora del estudio, señala que comparar estos hallazgos con el funcionamiento de los grandes modelos de lenguaje podría orientar futuros desarrollos en inteligencia artificial.
