Un estudio de la Universidad de Bristol ha determinado que los espinosos de tres espinas ajustan su comportamiento colectivo para compensar la reducción de visibilidad en aguas turbias. Los investigadores observaron que, en condiciones de baja claridad, los peces tienden a nadar más alineados y a mantenerse más cerca unos de otros, priorizando la información social sobre la visual individual. Esta estrategia permite al grupo reaccionar con mayor rapidez ante la aparición de alimento, ya que un individuo puede detectar una fuente de comida y alertar a los demás mediante movimientos corporativos. Sin embargo, el experimento también identificó una limitación: en aguas claras, una coordinación excesivamente estrecha ralentizaba la respuesta colectiva. Los resultados indican que los peces no mantienen reglas de agrupación invariables, sino que modifican su comportamiento según las condiciones ambientales. La turbidez, causada por sedimentos naturales o actividades humanas como la minería y la agricultura, dificulta la localización de recursos, pero la coordinación grupal se convierte en una herramienta adaptativa clave para mejorar la eficiencia alimentaria en entornos con menor visibilidad.
