La científica española Esther Bastida, de la Agencia Espacial Europea (ESA), participa en la misión Proba-3, un sistema de dos satélites que generan eclipses solares artificiales para estudiar la corona solar. En 2025, la misión recopiló datos equivalentes a 4.000 eclipses naturales. Los satélites Occulter y Coronagraph vuelan separados por 100-200 metros y, mediante cámaras, patrones de LED y láseres, se alinean con precisión milimétrica para que Occulter oculte el disco solar y deje visible la corona durante seis horas por cada eclipse artificial.
Lanzada en diciembre de 2024, la misión enfrentó en febrero de 2026 una anomalía cuando Coronagraph dejó de responder. El equipo sospecha que el satélite perdió la orientación de su panel solar, agotando sus baterías. Tras un mes de operaciones, los ingenieros usaron el otro satélite, equipado con cámaras, para localizarlo, reorientarlo y recuperar las comunicaciones, confirmando que el hardware y el software habían resistido.
La participación española es clave: SENER es contratista principal, Airbus construyó la estructura, GMV aportó los algoritmos de guiado y Deimos Space realizó el análisis de misión. Bastida señala que la tecnología de vuelo en formación podría aplicarse en el futuro a la retirada de basura espacial y a servicios en órbita, como repostaje de satélites.
