Estados Unidos ha ordenado la jubilación de los dos últimos satélites operativos de la constelación DSP (Programa de Apoyo a la Defensa), enviándolos a órbitas de eliminación superestacionarias. Esta decisión marca el fin de una era de vigilancia balística que comenzó en 1970 y que duró más de cinco décadas. Desde su lanzamiento inicial, estos satélites detectaban ataques balísticos intercontinentales con una antelación de aproximadamente 30 minutos, permitiendo a las fuerzas armadas estadounidenses preparar respuestas defensivas. Su uso trascendió la Guerra Fría, participando en la Operación Tormenta del Desierto contra Irak y en los recientes ensayos Apollo Maneuvers de 2026 para probar logística espacial.
La transición hacia un nuevo sistema de vigilancia está en curso. El Sistema Infrarrojo Basado en el Espacio (SBIRS), cuyo primer satélite se lanzó en 2011, ha asumido la función de alerta temprana. Sin embargo, la constelación SBIRS aún no está completa, ya que espera el lanzamiento del satélite OPIR GEO, previsto para octubre de 2026. Este último depende del cohete Vulcan de ULA, que ha experimentado fallos en su propulsor sólido, lo que podría retrasar la operación. Estados Unidos busca mantener su capacidad estratégica en el espacio sin depender de la infraestructura de la Guerra Fría.
