Estados Unidos prepara la deportación, prevista para este martes, de Edward Nalwamba, un pastor jubilado ugandés de 78 años, hacia Uganda, país situado junto al epicentro del actual brote de ébola que ha matado a más de 300 personas en Uganda y la República Democrática del Congo. Nalwamba, residente en Colorado desde 2002, se encuentra bajo una orden de deportación revocada en septiembre de 2025 y lleva nueve meses detenido en un centro operado por GEO Group en Aurora, donde su salud se ha deteriorado: actualmente sufre un virus activo con tos persistente, dolor costal y debilidad extrema, según su abogada Joy Athanasiou, que también denuncia que el centro no le informó de un diagnóstico previo de neumonía ni de signos de desnutrición.
Nalwamba solicita asilo desde hace más de dos décadas tras huir del acoso del gobierno del presidente Yoweri Museveni, en el poder desde 1986, que lo interrogó en 2001 por negarse a movilizar políticamente a su parroquia. Su primer abogado no presentó la solicitud de asilo, lo que complicó su caso, y parte de su documentación permanece retenida. El caso se enmarca en el giro de la política migratoria de la segunda Administración de Donald Trump, que ha recortado drásticamente la ayuda exterior —debilitando la respuesta al brote de ébola— y reforzado con miles de millones de dólares al Departamento de Seguridad Nacional y a ICE. La Casa Blanca, el DHS y los CDC no respondieron a WIRED.
