Cada pocos años vuelve a circular el mismo titular —un pueblo español regala casa y empleo a quien se mude allí—, pero al revisar una docena de casos reales el patrón desmiente el anzuelo: la vivienda gratis casi nunca existe y siempre hay condiciones que filtran a los candidatos. El género nació en Aguaviva (Teruel) en 2000, cuando su alcalde, tras un viaje a Buenos Aires durante el corralito argentino, publicó un anuncio en La Nación para atraer familias con hijos, oficio y compromiso de residencia de cinco años; entre 2000 y 2003 llegaron 55 familias (112 adultos y 144 niños) y unos 200 municipios copiaron el modelo. Hoy Aguaviva ronda los 550 habitantes y relanzó en 2024 su propia versión, Reaviva Aguaviva, con casas en venta desde 35.000 euros. En Olmeda de la Cuesta (Cuenca) se subastan parcelas desde 6.000 euros para nómadas digitales europeos con empadronamiento y residencia de un año; los 6.000 euros compran suelo, no casa. Arenillas (Soria) ofrece una vivienda rehabilitada y un puesto fijo de albañil: en una semana recibió 116 solicitudes para esa única casa. Villasayas (Soria) suma un contrato de peón a media jornada y la gestión del bar. En Almadrones (Guadalajara) el Ayuntamiento desmintió en julio de 2025 el bulo de «1.600 €/mes por emprender»: los sueldos existían, el resto no. Frente a estos casos puntuales, los programas institucionales de mayor calado —Vive en Ambroz (Cáceres) con hasta 15.000 euros para teletrabajadores, y el Plan REVIVE de La Rioja con hasta 40.000 euros para menores de 45 años— sí funcionan como políticas estructuradas. Herreruela de Oropesa (Toledo) busca relevo en queserías, ganadería y oficios; Santiago de Calatrava (Jaén) alquila siete viviendas a 30 euros al mes priorizando familias con hijos para salvar su colegio de 33 alumnos; y Rubiá (Ourense) combina paga de empadronamiento de 100-150 euros, vivienda desde 50 euros y plan de empleo rural. El reportaje enmarca todo en un dato estructural: el 80,2% de los municipios españoles pierde población desde 2011 y casi la mitad de las viviendas en pueblos de menos de 10.000 habitantes está vacía.
