España se ha convertido en una de las tres regiones europeas, junto a Noruega y Croacia, que iniciará una campaña de vacunación en humanos contra la gripe aviar, según los datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). A diferencia de otros países de la Unión Europea, donde la recomendación es general para los grupos de riesgo, España ha restringido la profilaxis exclusivamente a profesionales expuestos que además presenten enfermedades de base que incrementen su riesgo de padecer una infección más grave. Esta postura se alinea con la recomendación del ECDC, que considera que la evidencia científica no justifica una vacunación amplia en toda la UE, relegándola a una medida complementaria opcional para trabajadores expuestos. La vacuna elegida es la Zoonotic Influenza Vaccine Seqirus, aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) desde octubre de 2023, diseñada para inmunizar contra la cepa predominante en la circulación global. Aunque los resultados preliminares muestran una protección alta en personas no vacunadas previamente y la generación de anticuerpos capaces de neutralizar cepas detectadas en Finlandia y Estados Unidos, persisten incógnitas sobre la duración de la protección tras la pauta primaria y la falta de un marcador inmunitario establecido. El reto principal será la aceptación por parte de la población objetivo. En España, la maquinaria burocrática de salud laboral ya está operativa, y aunque no se han diagnosticado casos humanos autóctonos en la temporada 2025-2026, la circulación del virus en animales sigue siendo intensa, con 188 focos detectados, la mayoría en aves silvestres.
