El servicio nacional de seguridad de Eslovaquia (NBU) ha emitido una alerta de seguridad contra los radares de velocidad NERO R-ONE tras descubrir que los dispositivos contienen una puerta trasera que concede acceso por consola y red mediante SMS enviados desde números de teléfono rusos hardcodeados. Según el NBU, los radares son una versión renombrada del modelo ruso CORDON PRO.M, fabricado por la firma Semicon, con sede en San Petersburgo.
La investigación se inició después de que la oposición eslovaca acusara al Gobierno de adquirir los dispositivos a Rusia y de que varios medios locales vincularan la compra a una sociedad pantalla en Chipre con certificaciones falsas. El contrato, valorado en 30 millones de euros y financiado con fondos de la UE, contemplaba la adquisición de 279 cámaras dentro de un proyecto de renovación del sistema nacional de control de tráfico. El Ministerio del Interior negó inicialmente el origen ruso de los equipos y alegó que, al operar en una red cerrada, no existía riesgo de robo de datos.
Un informe técnico del NBU señala además otras deficiencias de seguridad: la función SecureBoot está desactivada, el portal web de gestión presenta múltiples vulnerabilidades y las cámaras transmiten vídeo en directo sin contraseña a cualquier usuario que conozca su IP de difusión. Tras conocer el informe, el Ministerio paralizó el despliegue y encargó una auditoría externa independiente. Dispositivos similares podrían estar operativos también en Croacia y otros países de Europa del este.
