Un escape de grasa de cocina, equivalente a unos 2.000 galones, ha generado preocupación por la seguridad en Palo Alto, California. El incidente, descubierto recientemente, se originó en una cámara subterránea que alberga un transformador de un megavatio que alimenta un edificio de oficinas en el centro de la ciudad. Residentes y comensales de restaurantes cercanos comenzaron a quejarse de un olor desagradable, lo que llevó a la inspección y al descubrimiento de la acumulación de grasa, resultado de que un restaurante local, durante años, vertía ilegalmente los residuos de sus freidoras en la cámara, creyendo que se dirigían al sistema de alcantarillado pluvial. La situación, que podría haber provocado un incendio devastador si el transformador hubiera sobrecalentado, fue contenida la noche del jueves, con la extracción de la grasa, limpieza de la cámara y reemplazo del transformador. Las autoridades investigan el incidente, que ha resaltado la importancia de la gestión adecuada de residuos y la seguridad de la infraestructura subterránea.
