Este artículo analiza los errores técnicos más comunes que cometen los escritores de ficción al describir pistolas y revólveres. El autor parte de su experiencia como lector y escritor, y señala que, aunque existen novelistas con un dominio riguroso del armamento —como el ex SEAL Jack Carr o Marcus Wynne—, la mayoría reproduce inexactitudes que rompen la verosimilitud ante lectores conocedores de armas.
El primer bloque aborda los seguros manuales. Se explica que los revólveres nunca incorporan un seguro accionable, ya que dependen de un disparador pesado de entre 10 y 12 libras como mecanismo de seguridad. Tampoco las pistolas Glock, que solo disponen de sistemas pasivos desactivados al apretar el gatillo. El artículo recomienda reservar la descripción del «clic del seguro» para modelos que sí lo llevan, como la 1911, la Browning Hi-Power, la Beretta 92FS, algunas pistolas Smith & Wesson de los años noventa o la Walther PPK, popularizada por James Bond.
El segundo bloque se centra en el amartillado. Se distinguen las armas de acción simple, que requieren amartillar el martillo manualmente o mediante el retroceso de la corredera, de las de doble acción, que permiten disparar simplemente apretando el gatillo. Dentro de las de doble acción se incluyen las pistolas de striker fired, sin martillo visible, cuyo percutor interno se retrae con el disparo del gatillo. También se explican las modalidades SAO, DAO y DA/SA, y se señala que la mayoría de pistolas modernas no pueden amartillarse manualmente con el pulgar, por lo que describir ese gesto resulta técnicamente incorrecto. El autor, además, ofrece su ayuda a escritores que necesiten asesoramiento sobre armamento para sus personajes.
