Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias (Israel) demostró que los grupos de hormigas grandes resuelven puzzles geométricos más complejos que los pequeños, según un estudio publicado en Journal of the Royal Society Interface. Los investigadores, liderados por Ofer Feinerman, fabricaron pequeñas cargas con impresión 3D, las impregnaron con aroma de comida para gatos y las colocaron cerca de nidos de hormigas locas longicornas (Paratrechina longicornis) junto a laberintos de distinta complejidad tallados con láser.
Los resultados muestran que en tareas sencillas casi todos los grupos, incluso los pequeños, logran llevar la carga al nido. La diferencia aparece cuando los laberintos se vuelven intrincados y las cargas pesadas: los grupos numerosos resuelven el recorrido de forma mucho más eficiente. Para explicar el fenómeno, los autores ejecutaron simulaciones informáticas con agentes virtuales. En puzzles simples basta un modelo basado en gravedad —agitar e inclinar el laberinto— para que la carga caiga por la salida. En puzzles complejos, los modelos físicos debieron complementarse con propiedades inspiradas en las hormigas, como aplicar la gravedad sobre puntos distintos del objeto que cambian cada pocos segundos o dirigirla hacia la próxima abertura.
Los autores subrayan que las simulaciones ajustadas no replican la capacidad real de las hormigas: estas usan las mismas reglas para resolver cualquier laberinto sin información externa ni ajuste de parámetros. El hallazgo podría inspirar nuevos sistemas de inteligencia artificial y robótica de enjambre. El siguiente paso de la investigación será dilucidar si la generalización observada proviene del cerebro de cada hormiga o de propiedades colectivas aún no comprendidas.
