La legalidad de entrenar modelos de inteligencia artificial con obras protegidas por derechos de autor sigue siendo una cuestión abierta en los tribunales estadounidenses. En uno de los primeros fallos sobre esta materia, el juez William Alsup condenó a Anthropic a pagar 1.500 millones de dólares a un grupo de escritores, aunque no por entrenar sus modelos con sus libros, sino por obtener esas obras de bibliotecas piratas en línea. El magistrado consideró que el entrenamiento con material protegido puede asimilarse a la lectura y, por tanto, no vulnera la ley de copyright, que prohíbe la copia, no el uso o consumo de la obra.
La ley de copyright estadounidense no se actualiza desde 1976, por lo que los jueces deben reinterpretar normas de hace cinco décadas para resolver disputas sobre una tecnología que apenas existía entonces. El debate gira en torno al concepto de fair use o uso justo: si el entrenamiento es lo bastante "transformador" para considerarse legal. En el caso Thomson Reuters contra Ross Intelligence, el juez Stephanos Bibas dictaminó que replicar contenido para crear un producto que compite directamente con el original no es uso justo, lo que marca la pauta cuando hay competencia directa con la obra fuente.
Otra cuestión pendiente es el Copyright de obras generadas por IA: en el caso Thaler v. Perlmutter, un tribunal resolvió que un trabajo 100 % creado por IA no puede recibir protección, lo que dificulta acreditar cuándo una obra es humana, asistida por IA o totalmente artificial. La mayoría de las grandes compañías del sector afrontan litigios abiertos, por lo que una doctrina unificada tardará años en consolidarse.
