Encíclica papal, donaciones cruzadas y la incertidumbre de la regulación de la IA en Washington

Fuentes: The future of AI regulation is courting the strangest, most anxious bedfellows
Imagen generada por IA con el prompt: Black-tie gala in a grand ballroom, dim golden chandeliers, guests networking at round tables, a speaker at a podium overlooked, subtle tension, editorial style, muted warm tones, no recognizable faces
Imagen generada con IA

En una gala de corbata negra celebrada en el Waldorf Astoria —antiguo hotel Trump— el Washington AI Network reunió a lobbystas, directivos del sector tecnológico, funcionarios de la Administración y figuras como el presentador Kevin O'Leary para entregar premios al ecosistema de inteligencia artificial. El arzobispo Gabriele Caccia, nuncio papal en Washington, intervino en nombre del papa León XIV para presentar la encíclica Magnifica Humanitas, que expone la doctrina católica sobre la IA. Su discurso, centrado en proteger al ser humano frente a la innovación y el beneficio, fue acogido con frialdad por un público centrado en hacer contactos durante el primer plato.

La crónica contextualiza esta escena con la volátil política tecnológica de Washington bajo el segundo mandato de Trump: el pasado mayo, una orden ejecutiva que creaba un comité de revisión de modelos avanzados de IA con un plazo máximo de 90 días se firmó, se canceló por la presión de David Sacks y Elon Musk, y finalmente se promulgó el 2 de junio con un plazo reducido a 30 días, tras la intervención del secretario del Tesoro Scott Bessent. En ese entorno, los gigantes tecnológicos sortean una incertidumbre constante ante los futuros resultados electorales, y el creciente rechazo ciudadano a la omnipresencia de la IA podría convertir al sector en tema clave de las próximas elecciones de medio mandato. La periodista Molly White lanzó Tech Influence Watch para seguir el gasto político de la industria, que vincula el dinero de las criptomonedas y la IA a los mismos donantes y estrategas.