Una encuesta encargada por la Unión Europea a 39.047 personas en los 27 Estados miembros, realizada entre finales de marzo y mediados de abril de 2026, revela contrastes notables entre la percepción de adolescentes y padres sobre el impacto de las redes sociales. El 48 % de los jóvenes de 13 a 18 años atribuye efectos positivos a plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat, frente a apenas el 21 % de los progenitores. En el lado negativo, el 36 % de los padres considera que estas redes tienen consecuencias perjudiciales, mientras que solo el 18 % de los adolescentes opina lo mismo.
Sin embargo, los datos también contradicen esa visión más optimista de la juventud. Los padres subestiman en aproximadamente una hora el tiempo de pantalla diario de sus hijos, que alcanza 4,5 horas en días lectivos y 6,1 en fines de semana. Además, los adolescentes reportan con mayor frecuencia síntomas físicos (fatiga ocular, dolores de cabeza, problemas de sueño o alimentación) y emocionales derivados del uso de redes sociales. También superan a sus padres en el consumo declarado de alcohol y otras sustancias (13 % frente a 4 %).
Ambas generaciones coinciden al 48 % y 47 % respectivamente en exigir una mejor aplicación de las normas existentes en las plataformas. Difieren, en cambio, en la demanda de restricciones de edad adicionales (45 % juvenil frente a 54 % parental) y, sobre todo, en el acceso a servicios de salud mental: el 42 % de los jóvenes los solicita, frente a solo el 26 % de los padres. En paralelo, un grupo de expertos entrega el 13 de julio sus recomendaciones a la Comisión Europea sobre la conveniencia de prohibir el acceso de menores a redes sociales.
