Cada viernes por la tarde, hasta 50 niños de Mpophomeni, un asentamiento semirrural de la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal, asisten con sus perros a Dog School, un programa gratuito de la organización sin ánimo de lucro Funda Nenja —"aprende con el perro" en isiZulu— que desde 2009 enseña adiestramiento canino básico a menores del municipio. La iniciativa nació cuando la exdocente Adrienne Olivier, voluntaria en un refugio animal local, detectó que muchos niños y adultos de la zona no trataban ni educaban correctamente a sus perros. Empezó con 12 alumnos y un curso de tres semanas; la demanda hizo que se convirtiera en sesiones semanales permanentes.
Con el tiempo, Funda Nenja amplió su misión: además de bienestar animal, ofrece apoyo social y escolar, revisiones veterinarias, reparto de comida y asesoramiento a las familias. Cuando un niño da una orden y el perro la ejecuta, experimenta una sensación clara de logro que refuerza su autoestima, su capacidad de liderazgo y su vínculo con el animal. El caso del exempleado Vuyo Lakani, que de alumno pasó a trabajar a tiempo completo para la ONG, ilustra el potencial del programa como vía de empleabilidad. La pequeña Nonjabulo Mbhense, de nueve años, ya sueña con ser veterinaria.
