Siete empleados actuales y uno antiguo de OpenAI han donado más de 215.000 dólares a Guardrails Alliance, un super PAC lanzado el mes pasado con cinco millones de dólares y que aboga por una regulación más estricta de los laboratorios de inteligencia artificial de frontera. La mayor aportación individual procede del ingeniero de investigación Juan Felipe Cerón Uribe, con 200.000 dólares, quien afirma que la investigación sobre mitigación de riesgos de IA desarrollada durante cuatro años en la empresa será en vano si no se traduce en mecanismos de control. Otros investigadores, como Gabriel Wu, Julie Steele, Jason Wolfe y el exdirector David Farhi, han realizado donaciones de entre 3.000 y 5.000 dólares. El movimiento surge como respuesta directa a Leading the Future, el super PAC impulsado por el presidente y cofundador de OpenAI, Greg Brockman, y su esposa Anna, que cuenta con más de 100 millones de dólares para respaldar candidatos contrarios a la regulación de la IA. Las donaciones de los trabajadores de OpenAI, aunque simbólicas frente a esa cifra, reflejan el creciente malestar interno por el alineamiento político de la cúpula directiva. OpenAI remite a un comunicado en el que recalca que la participación de Brockman es a título personal y que los empleados son libres de contribuir políticamente. Guardrails Alliance, que pretende reunir 15 millones de dólares en el ciclo electoral, no es el único grupo que planta cara a Leading the Future: Public First Action, respaldado por Anthropic con 20 millones de dólares, persigue objetivos similares en las elecciones de 2026.
