El cantante Elton John acumula un patrimonio estimado en 475 millones de libras —unos 560 millones de euros al cambio actual, según el Music Rich List 2026 del Sunday Times—, una cifra cimentada en más de 300 millones de discos vendidos, las regalías del catálogo compuesto con Bernie Taupin, una cartera de propiedades repartidas por varios países y la gira de despedida Farewell Yellow Brick Road, que recaudó cerca de 940 millones de dólares en 330 conciertos. Pese a esa fortuna, el músico británico y su marido, David Furnish, han reiterado en varias entrevistas que sus hijos Zachary y Elijah no heredarán una vida resuelta: recibirán una paga semanal de tres libras —dividida en una parte para ahorrar, otra para donar y una tercera para gastar—y deberán ganársela con tareas domésticas como recoger la mesa, ayudar en la cocina u ordenar su cuarto.
John defiende que dar todo lo necesario a los niños, y más, les arruina la vida antes de empezarla, y coincide con la filosofía del inversor Warren Buffett: los padres pueden ser milmillonarios, pero los hijos deben aprender a valorar el esfuerzo para formar su propio patrimonio. La idea se extiende al primer coche: será usado y costeado en parte por ellos, sin Ferraris ni Lamborghinis regalados. No es el único rockero con esta postura: Sting ya anunció en 2014 que no dejará fondos fiduciarios a sus hijos —su fortuna ronda los 550 millones de dólares— y Mick Jagger fue tajante al asegurar que sus ocho hijos no necesitan 500 millones de dólares para vivir.
