La construcción masiva de centros de datos en Estados Unidos, impulsada por las grandes tecnológicas, ha abierto numerosas oportunidades laborales para electricistas, pero también ha abierto un debate ético dentro del propio oficio. El sindicato International Brotherhood of Electrical Workers (IBEW) defiende que su labor es esencial para la revolución de la inteligencia artificial y publicó en marzo unos "Data Center Principles" que califican el trabajo sindical como indispensable. Empresas como Meta y Google han anunciado programas de formación en oficios especializados, con compromisos de 50 millones de dólares en el caso de Google.
Sin embargo, en foros como r/electricians, con cerca de medio millón de visitas mensuales, afloran posturas críticas. Algunos profesionales rechazan estos proyectos por considerar que su trabajo contribuye al daño a comunidades locales o por desconfiar de los ejecutivos del sector, incluidos Elon Musk y Alex Karp. Otros, en cambio, argumentan que el trabajo es trabajo y que negar la oferta sería moralmente insostenible en un mundo donde cualquier empleo termina beneficiando a grandes corporaciones. Electricistas sindicalizados del IBEW pueden rechazar asignaciones en centros de datos, mientras que quienes aceptan suelen verlos como una vía de movilidad profesional, con ascensos rápidos a puestos de mando o ingeniería. El reportaje recoge testimonios anónimos que ilustran la tensión entre la necesidad económica, la lealtad sindical y las objeciones éticas individuales.
