En menos de una semana, Spider-Man: Brand New Day ha recaudado más de mil millones de dólares en todo el mundo y ha conseguido el mayor estreno de la historia en la taquilla de Hollywood, superando incluso a Avengers: Endgame. La cifra, confirmada por Variety y The Hollywood Reporter, consolida a Sony en su decisión de no ceder los derechos cinematográficos del personaje y demuestra el acierto histórico de Marvel Studios al cerrar aquel acuerdo de 2015 para integrar a Spider-Man en su universo compartido.
Pero el éxito arrollador de esta cuarta entrega del Spider-Man de Tom Holland llega en un momento complicado para el Universo Cinematográfico de Marvel. La franquicia atraviesa una crisis creativa y de recepción que arrastra desde hace varios años, lastrada por una Saga del Multiverso que muchos consideran demasiado dispersa. Películas recientes fuera de la órbita de Sony han obtenido resultados tibios en crítica y público, y las reacciones al tráiler de Avengers: Doomsday —próxima gran apuesta del estudio— han sido frías, según recoge Kotaku, con usuarios en redes quejándose de una falta de estructura narrativa.
¿Qué tiene Brand New Day que el resto del MCU ha perdido? La respuesta parece estar en el equilibrio entre lo personal y lo colosal. Como señala The Verge, las cintas dirigidas por Jon Watts contaban historias relativamente autocontenidas centradas en Peter Parker, y solo recurrían al multiverso cuando la trama lo exigía. Brand New Day, dirigida por Destin Daniel Cretton y escrita por Chris McKenna y Erik Sommers, recupera ese enfoque: por un lado incluye villanos clásicos como el Punisher de Jon Bernthal o el Escorpión de Michael Mando, junto a Hulk (Mark Ruffalo), pero su corazón narrativo son las consecuencias emocionales de que Peter se haya borrado de la memoria del mundo al final de No Way Home. Ars Technica coincide en subrayar esa humanidad grounded que sostiene la película por encima de sus secuencias de acción digitalmente elaboradas, y la sitúa en el exclusivo club de superproducciones superheroicas realmente disfrutables de los últimos años, junto a Deadpool & Wolverine (2024) y Thunderbolts* (2025).
Otro acierto del filme es cómo introduce a los mutantes sin parecer una película de X-Men. Sadie Sink interpreta a una Jean Grey adolescente y violenta, dispuesta a matar a cualquiera que se interponga en su búsqueda de su hermana. Su giro hacia la violencia no responde a una maldad gratuita, sino a la persecución gubernamental que sufren los mutantes, ansiosos de weaponizarlos. Esa elección, argumenta The Verge, es una vía prometedora para que Marvel siente las bases del conflicto entre humanos y mutantes que vertebrará a los X-Men en el futuro, en lugar de presentarlos como héroes encantadores desde el primer minuto.
Mientras tanto, Marvel prepara Avengers: Doomsday como unareset para la franquicia, con Robert Downey Jr. encarnando a un Doctor Doom y la inminente llegada de los X-Men de 20th Century Studios al MCU. La cinta debería cerrar la Saga del Multiverso y abrir una etapa nueva, después de que el estudio descartase el plan original centrado en Kang tras la salida de Jonathan Majors. Kevin Feige ha sido claro: los nuevos X-Men son la pieza clave del futuro.
Ahí radica el aviso al título del artículo de The Verge: Marvel no puede desaprovechar este impulso. Brand New Day ha demostrado que el público sigue hambriento de spectacle superheroico cuando el producto está bien hecho. Pero también ha puesto en evidencia que los problemas de fondo del MCU —falta de cohesión narrativa, exceso de frentes abiertos, dependencia de cameos y multiverso— no se han resuelto. Si Marvel quiere capitalizar el entusiasmo renovado que ha generado la cinta de Sony, deberá aprender de lo que ha funcionado aquí: personajes con peso emocional, villanos amenazantes y mutantes con garra narrativa. Si no lo hace, corre el riesgo de que Fox 2.0 se escriba con las siglas de Disney.
