La guerra del volumen, un fenómeno originado en el medio digital, consiste en aumentar el nivel medio de la música a expensas de los picos y, por tanto, de la dinámica. Aunque el vinilo es un soporte analógico, también se ve afectado debido a que muchas producciones actuales utilizan como base para el corte del disco la masterización digital ya comprimida, en lugar de realizar una masterización específica para vinilo a partir de la mezcla original. El artículo toma como ejemplo el álbum 'Purple Rain' de Prince: la versión original digital tiene una dinámica de DR12 (-16,3 LUFS), mientras que la remasterización de 2015 presenta solo DR6 (-8,3 LUFS). Esa pérdida de 8 dB en el nivel medio se traslada al vinilo cuando se emplea el master comprimido. En las formas de onda se observa que el vinilo remasterizado tiene un nivel de corte 1 dB inferior y una dinámica reducida en más de 5 dB. El medio analógico impone ciertas limitaciones físicas, pero los ingenieros de masterización se ven presionados para usar masters ya comprimidos. Aunque no es una tendencia universal: géneros como el jazz, el blues y la música clásica suelen preservar mejor la dinámica, y sellos como Analogue Productions o MOFI siguen priorizando la calidad. El texto aclara que no se cuestiona el uso del digital como fuente, sino únicamente el de masters con compresión excesiva. Se trata de un problema creciente que afecta a álbumes recientes de artistas como Bruce Springsteen, David Gilmour o Norah Jones, y que degrada la experiencia auditiva en un soporte que se valora precisamente por su calidez y rango dinámico.
