El viaducto de Landwasser, construido entre 1901 y 1903 sobre el desfiladero del río Landwasser en el cantón suizo de los Grisones, se alza 65 metros sobre el valle como una de las obras ferroviarias más emblemáticas de Europa. Concebido por el ingeniero Alexander Acatos, el puente cuenta con 136 metros de longitud, una trayectoria curva de unos 100 metros de radio y seis arcos de aproximadamente 20 metros de luz cada uno, fabricados con piedra caliza dolomítica extraída de canteras locales, lo que permite su integración cromática con el roquedo alpino.
La estructura se sitúa a 988 metros sobre el nivel del mar, cerca de la comuna de Filisur, y forma parte de la línea del Albula, explotada por el Ferrocarril Rético. Su construcción prescindió de andamios tradicionales: se emplearon grúas y estructuras de acero fijadas a los pilares, un método pionero que aceleró los trabajos y redujo el impacto ambiental. La curva del viaducto enlaza directamente con un túnel de 216 metros excavado en el acantilado vertical, transición visible cuando el tren sale del puente y se interna en la montaña.
El Ferrocarril Rético fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008, distinción que abarca la línea del Albula y en la que el viaducto constituye una pieza central. En la actualidad soporta unos 60 servicios diarios, más de 22.000 cruces anuales, con los característicos trenes rojos como contraste visual frente al entorno. La zona dispone de rutas de senderismo, miradores como la plataforma Norte Hennings, un servicio de autobús lanzadera estival y el Museo del Ferrocarril de Albula en la localidad de Bergün, dedicado a la historia de la obra.
