El verano de 2026 ha sido descrito por expertos y medios locales como el momento en que el cambio climático dejó de ser una abstracción para convertirse en una realidad tangible y destructiva en el West Midlands. Tras un invierno de lluvias persistentes, la región experimentó una sequía severa seguida de olas de calor extremas que provocaron incendios forestales devastadores. En Cannock Chase, Staffordshire, los bomberos mostraron el suelo carbonizado y la muerte de la fauna local, incluyendo víboras y aves de nido en el suelo, cuyos huevos se han quemado. El humo de estos incendios ha alterado la química del suelo, enriqueciendo los nutrientes y desplazando a las especies nativas de la hebrilla baja, como el enebro y la frambuesa, por la bracken. Además, el calentamiento ha expandido la zona habitable de mosquitos infectados, lo que ha provocado un aumento de casos de la enfermedad Bluetongue en ganado. En septiembre, se reportaron 24 casos confirmados en Staffordshire, nueve en Shropshire y uno en cada uno de Herefordshire, Worcestershire, Warwickshire y Solihull. Esto obliga a los agricultores a adaptar sus prácticas, como mantener el ganado en interiores durante periodos de riesgo o aumentar las vacunas. Paralelamente, la empresa Severn Trent está trabajando en la ampliación del embalse de Draycote Water en 60 centímetros para mejorar la seguridad del suministro de agua. La situación ilustra la necesidad de adaptación urgente, ya que el clima del que fue diseñado el Reino Unido ya no existe.
