Silicon Valley atraviesa un episodio de introspección tras la elección de Donald Trump, marcado por un silencio inusual en sus calles y una narrativa autocrítica que oscila entre la culpa por no haber impulsado lo suficiente a Hillary Clinton y la denuncia a gigantes como Twitter, Facebook y Google por difundir noticias falsas. El texto, escrito por Om Malik, sostiene que el verdadero defecto del sector tecnológico no es de marketing ni de ejecución, sino una carencia estructural de empatía hacia quienes sufren las consecuencias de sus productos.
El artículo traza un argumento histórico: la creciente automatización (vehículos sin conductor, algoritmos de Uber, drones, comercio electrónico de Amazon) desplaza empleos industriales como el del transporte de larga distancia, que sostiene a unos dos millones de camioneros en Estados Unidos y a un ecosistema de gasolineras, moteles y comercios. Cita al profesor del MIT Erik Brynjolfsson, que describe la paradoja de una productividad récord acompañada de ingresos medianos en caída.
A esta desconexión se suma la formación de burbujas de filtro reales en la propia industria: fundadores como Balaji Srinivasan, de 21 Inc., admiten sentirse más vinculados a sus redes globales que a comunidades vecinas como el Valle Central de California. Como ejemplo emblemático de ausencia de empatía en el diseño, el texto recuerda el incidente en que Facebook mostró en su resumen "Your Year in Review" la foto de la hija fallecida del usuario Eric Meyer. La pieza concluye que Silicon Valley necesita mirar más allá de sus smartphones y asumir el impacto humano de su magia tecnológica.
