Un estudio experimental de investigadores de universidades británicas y estadounidenses advierte de que el uso de la inteligencia artificial, incluso durante periodos cortos de entre 10 y 15 minutos, disminuye la persistencia de los usuarios ante tareas con cierto grado de dificultad. En el experimento principal, 191 personas resolvieron problemas de fracciones matemáticas con acceso opcional a un asistente de IA (GPT-5), mientras que 163 participantes del grupo control trabajaron sin esa ayuda. Quienes dispusieron del asistente obtuvieron mejores resultados inmediatos, pero abandonaron con mayor frecuencia los problemas más complejos y eludieron más veces los enunciados. Un experimento paralelo con tareas de comprensión lectora replicó el patrón. Los autores subrayan que la IA ofrece respuestas instantáneas y completas sin negarse casi nunca a colaborar, a diferencia de un profesor o tutor, que actúa como andamio de aprendizaje a largo plazo. La investigación alerta de que, si una exposición tan breve ya produce un efecto perjudicial medible, el uso diario durante meses o años podría deteriorar de forma acumulativa la motivación, la autonomía cognitiva y la capacidad metacognitiva, con un impacto desproporcionado en los estudiantes con menos recursos académicos. Los investigadores defienden que habilidades como la aritmética y la lectura son prerrequisitos conceptuales para competencias superiores como el álgebra o el pensamiento crítico.
