El Fehmarnbelt Fixed Link, el túnel inmerso que unirá Rødbyhavn (Dinamarca) con Puttgarden (Alemania) bajo el mar Báltico, acumula al menos dos años de demora sobre el calendario original, según han confirmado Femern y Sund & Bælt. La obra, concebida para ser el túnel sumergido más largo del mundo, avanzó en mayo y junio de 2026 con la inmersión de los dos primeros grandes elementos de hormigón, con lo que superó los 500 metros instalados. Cada segmento estándar mide 217 metros y pesa unas 73.500 toneladas, por lo que el proceso exige dragar previamente una zanja en el fondo del estrecho y luego colocar las secciones con precisión.
El principal cuello de botella es el pontón de inmersión IVY, la pieza clave para bajar y ensamblar los segmentos bajo el agua, cuya aprobación llegó casi dos años más tarde de lo previsto. En el lado alemán se añade un segundo frente de retrasos: las instalaciones ferroviarias anexas al túnel no estarán operativas en 2029 por procedimientos de aprobación más largos de lo esperado y por restricciones ambientales, incluidos límites estrictos al ruido submarino. Ante este panorama, el proyecto abrirá primero al tráfico por carretera y, más adelante, habilitará la conexión ferroviaria.
