El proyecto del túnel de base del Mont Cenis, conocido como Lyon-Turín, enfrenta un retraso significativo en su ejecución debido a la complejidad geológica de la zona alpina. A pesar de que la empresa constructora TELT ha avanzado 21 kilómetros en los 115 previstos para los tubos ferroviarios principales, el ritmo de excavación es mucho menor al previsto. La tuneladora Viviana, diseñada para excavar nueve kilómetros, ha recorrido solo 244 metros en sus primeros 273 días de funcionamiento, lo que equivale a menos de un metro diario frente a los 12 metros diarios esperados. Esta lentitud se debe a la presencia de esquisto con huecos y lodos que dificultan el avance de la maquinaria. Además, el proyecto enfrenta desafíos hidrogeológicos, ya que las excavaciones podrían estar afectando reservas acuíferas, un punto controvertido que la empresa niega. La Corte de Cuentas Europea estima que el coste del proyecto ha subido al 11.828 millones de euros, un 127% por encima de la estimación original de 5.203 millones, y calcula un retraso de 18 años respecto a los planes iniciales. Aunque TELT mantiene su calendario de entrada en servicio para finales de 2033, la coordinación con las secciones nacionales de Francia e Italia sigue siendo un factor crítico para la viabilidad final de la conexión ferroviaria transfronteriza.
