El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha rechazado el recurso de Google y confirmado la multa antimonopolio de 4.100 millones de euros impuesta por la Comisión Europea en 2018 por abusar de su posición dominante en el ecosistema Android. El tribunal considera que las prácticas de preinstalación obligatoria de Google Search y Chrome, los pagos exclusivos a fabricantes y la prohibición de ROM alternativas restringieron la competencia.
En 2022, el Tribunal General ya redujo la sanción inicial de 4.343 a 4.100 millones, al anular parcialmente las conclusiones sobre los acuerdos de reparto de ingresos. Google había elevado el caso al TJUE, cuya sentencia es firme.
Google ha respondido que Android «sigue siendo una plataforma abierta, interoperable y gratuita» y que adaptó sus contratos tras la decisión de 2018, con más de 20 cambios tras la entrada en vigor en 2024 de la Ley de Mercados Digitales (DMA). La compañía defiende que iOS de Apple es su principal competidor.
El fallo allana el camino a demandas de daños por parte de empresas perjudicadas, como FairSearch, que lo califica de victoria contra la conducta anticompetitiva de Google. La Comisión mantiene otros frentes abiertos contra Google: la investigación sobre Play Store y resultados de noticias, y la multa de 2.400 millones por el monopolio en búsquedas de compras, ratificada en 2024.
En paralelo, en Estados Unidos el Departamento de Justicia descartó exigir la división de Google, aunque la compañía y el DOJ han apelado al Supremo en un caso que no se resolverá antes de 2027.
