El telescopio Webb revela por qué los agujeros negros nunca se quedan sin combustible

Fuentes: It's Becoming Clear Why Black Holes Never Run Out of Fuel

Un equipo internacional liderado por Julie Hlavacek-Larrondo, profesora de la Universidad de Montreal, ha observado con el telescopio espacial James Webb (JWST) la galaxia NGC 4696, situada a unos 145 millones de años luz de la Tierra en el cúmulo de Centaurus, y ha visualizado por primera vez el ciclo completo que alimenta a su agujero negro supermasivo. Durante unas ocho horas de observación con el espectrógrafo NIRSpec, con una resolución de unas 30 años luz, los investigadores comprobaron que la estructura en forma de S que rodea al agujero negro es en realidad un disco de gas rotatorio de unos 800 años luz de diámetro, cuya velocidad difiere en unos 600 km/s entre sus bordes opuestos. El estudio muestra que filamentos de gas condensado caen directamente hacia el borde de ese disco, donde se acumulan y terminan siendo devorados por el agujero negro, que de este modo dispone de un suministro continuo de materia. Los chorros de energía que el agujero negro expulsa calientan el gas circundante, pero ese mismo gas acaba enfriándose en el espacio interestelar y condensándose en filamentos que regresan al agujero negro, un mecanismo que los autores describen como un sistema cósmico de reciclaje. Simulaciones por ordenador complementan las observaciones: los campos magnéticos estirados actúan como cuerdas que eliminan el momento angular del gas, y el eje del disco oscila porque el gas filamentario llega desde múltiples direcciones, lo que permite que los chorros calienten la región central de forma más uniforme. El equipo ha obtenido tiempo adicional con el JWST para buscar sistemas de reciclaje similares en otras galaxias.