El telescopio espacial James Webb ha observado por primera vez a WD 1856 b, el único planeta confirmado que sobrevivió a la muerte de una estrella similar al Sol. Se trata de un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita una enana blanca, el remanente compacto que queda tras el paso de una estrella por la fase de gigante roja. Astrónomos de la Universidad de Cornell publicaron los resultados en Nature.
El hallazgo original fue fortuito: en 2020, el observatorio TESS apuntaba hacia unas 2.000 enanas blancas en busca de pequeños objetos como cometas o asteroides. En el sistema WD 1856 apareció un gigante gaseoso, un objeto mucho mayor de lo esperado. La enana blanca es unas siete veces más pequeña que el planeta, por lo que cada tránsito debería reducir el brillo estelar casi por completo; sin embargo, solo cae alrededor de la mitad, lo que sugiere un tránsito rasante en el que apenas el borde del disco planetario roza la cara de la estrella.
Otro enigma es su órbita: el planeta se sitúa a unas 0,02 UA de la enana blanca. Según los modelos, una estrella que se expande como gigante roja devora sus planetas internos y, al encogerse y perder cerca de la mitad de su masa, permite que los gigantes exteriores migren hacia fuera aproximadamente al doble de su distancia original. Que WD 1856 b permanezca tan cerca desafía las predicciones sobre la evolución de los sistemas planetarios.
