El telescopio Swift de la NASA reentrará en la atmósfera mañana

Fuentes: NASA's Swift telescope predicted to re-enter Earth's atmosphere on November 4, theverge.com

El telescopio espacial Neil Gehrels Swift Observatory de la NASA está a punto de cumplir su ciclo de vida y reentrará en la atmósfera terrestre el 4 de noviembre, según predicciones de múltiples agencias y expertos. Este evento marca el fin de una era para la astronomía, ya que el observatorio, lanzado en 2004, ha servido durante 22 años como una herramienta fundamental para estudiar el origen de los ráfagas de rayos gamma de alta energía, supernovas, colisiones estelares y estrellas siendo desintegradas por agujeros negros. La reentrada, que se espera que ocurra entre las 3:30 y las 8:11 a.m. (hora del Este de EE. UU.), no está controlada, lo que significa que no se puede predecir con precisión el punto exacto de aterrizaje ni el comportamiento final del vehículo.

El Swift Observatory, con un peso de aproximadamente 1,5 toneladas (3.200 libras) y dimensiones de 5,6 metros de altura y 5,4 de ancho, fue diseñado para ser un observatorio multi-longitud de onda. Durante su vida útil, detectó al menos 1,400 supernovas, superando ampliamente su misión original de dos años. Sin embargo, la actividad solar aumentada en los últimos dos años ha acelerado la degradación del telescopio, reduciendo su órbita hasta los 275 kilómetros sobre la Tierra. En octubre, tras el fallo de la misión de rescate 'Katalyst' (que utilizó el satélite Link para intentar empujar el telescopio a una órbita más alta), la NASA decidió apagar el sistema de propulsión del Swift, dejando el objeto en una trayectoria de caída libre.

Las predicciones sobre el destino final del Swift varían ligeramente entre las fuentes. El programa Space Weather Operational Readiness Development (SWORD) de la Universidad de Míchigan estima una reentrada a las 4:37 a.m. AEDT, mientras que la Aerospace Corporation predice una hora más tarde, a las 8:11 p.m. AEDT. El telescopio viaja a unos 8 kilómetros por segundo y su órbita se extiende entre 21 grados norte y sur, lo que implica que podría cruzar Australia, África, India, Asia del Sur, América del Sur y Central. Dado que el 70% de la Tierra es océano, los expertos sugieren que es más probable que caiga en el mar, aunque no se descarta que sobreviva en tierra firme.

En cuanto a la seguridad, la NASA ha minimizado el riesgo de daño. El observatorio tiene una inclinación baja, lo que limita la latitud de los posibles fragmentos sobrevivientes a entre 20,6 grados norte y sur. La agencia estima que la probabilidad de que un componente sobreviviente cause daño a una persona en la Tierra es de aproximadamente 1 en 2.100. Aunque la mayoría de la nave se quemará en la atmósfera, componentes densos como el tungsteno o los espejos podrían sobrevivir. El riesgo de que estos fragmentos caigan en áreas pobladas es considerado bajo, pero la NASA y la Space Force continuarán monitoreando la reentrada para actualizar las predicciones.

El contexto de esta reentrada es particularmente significativo porque el Swift fue un instrumento único para observar el espacio en longitudes de onda ultravioleta y de rayos X, así como en luz visible, algo que no es posible desde la superficie terrestre. Brad Tucker, de la Universidad Nacional de Australia, lamentó el fin de esta era, señalando que, aunque no hay otro telescopio que reemplace completamente a Swift, la pérdida de esta capacidad observacional será un vacío difícil de cubrir. El telescopio Hubble, que es 8,4 veces más pesado que el Swift, también está programado para una reentrada no controlada en 2033 o 2034, lo que sugiere que la desorbitación de telescopios antiguos es un proceso recurrente en la industria espacial.

En conclusión, el telescopio Swift se prepara para su fin definitivo, un evento que servirá como recordatorio de la naturaleza efímera de los activos espaciales y la importancia de la planificación a largo plazo en la exploración astronómica. Mientras la comunidad científica y el público general siguen los mapas de órbita para anticipar el momento de la reentrada, el legado del Swift permanece en los datos recopilados durante sus 22 años de servicio, consolidando su lugar como uno de los telescopios más productivos de la historia de la astronomía.