El telescopio Lovell de Jodrell Bank, amenazado de cierre por los recortes científicos en el Reino Unido

Fuentes: bbc.co.uk, Jodrell Bank's Lovell telescope faces axe in science cuts, BBC understands

El Observatorio de Jodrell Bank, sede del telescopio Lovell —el mayor del Reino Unido y tercero más grande del mundo entre los radiotelescopios orientables— podría cesar toda su actividad científica el 1 de abril de 2028 si no se 확보 financiación alternativa, según ha confirmado la BBC. La decisión, adoptada por el organismo público UK Research and Innovation (UKRI), supone la retirada de los 2,8 millones de libras anuales que sostenían el funcionamiento del observatory, y ha sido calificada por la comunidad científica como un acto de "autolesión nacional" y una medida "cientificamente miope".

El recorte no afecta únicamente a un telescopio emblemático, sino a toda una infraestructura de referencia mundial. Jodrell Bank, fundado en 1945 por el astrónomo Sir Bernard Lovell en una zona rural de Cheshire elegida por su baja interferencia radioeléctrica, fue pionero en la radioastronomía y desempeñó un papel clave durante la Guerra Fría, cuando se utilizó para monitorizar misiles soviéticos. En 2019, su contribución a la ciencia global le valió la distinción de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, ha quedado inmortalizado en obras de referencia de la cultura popular como Guía del autoestopista galáctico y Doctor Who.

El cierre del observatorio implicaría la pérdida de 28 puestos de trabajo directos en la Universidad de Mánchester, propietaria del sitio, pero su impacto se extendería a casi 3.000 científicos que utilizan sus instalaciones en sus investigaciones. La red e-MERLIN, que conecta el telescopio Lovell con otros seis telescopios en el centro de Inglaterra —permitiendo obtener imágenes de objetos espaciales con una resolución comparable a la del telescopio Hubble— quedaría igualmente afectada. Esta red se emplea actualmente en investigaciones sobre la formación de planetas y estrellas, la evolución de las galaxias y el estudio de la materia y la energía oscuras, que constituyen más del 95% del universo.

UKRI, con un presupuesto anual cercano a los 10.000 millones de libras, justificó la medida argumentando la necesidad de priorizar proyectos con mayor potencial de impacto a largo plazo y de salvaguardar puestos de investigación, en un contexto de escalada de costes en física y en la gestión de laboratorios. La presidenta ejecutiva de su rama de ciencia y tecnología, la profesora Michele Dougherty, defendió que se han tomado decisiones "duros pero necesarias" para garantizar la sostenibilidad financiera de cara a 2029/30. Sin embargo, estas declaraciones no han convencido a la comunidad científica.

El profesor Simon Garrington, director asociado del Observatorio, calificó la noticia de "devastadora" y anunció que la dirección tiene intención de impugnar la decisión y explorar fórmulas alternativas de financiación, aunque reconoció que se trata de una tarea enormemente difícil. Por su parte, la Astrónoma Real de Escocia, la profesora Catherine Heymans, describió el recorte como "un verdadero acto de autolesión nacional". El profesor Michael Kramer, director ejecutivo del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Bonn, lo consideró "cientificamente, tecnológicamente y económicamente miope", y advirtió de que el Reino Unido quedará rezagado en un campo que él mismo contribuyó a fundar.

La decisión se enmarca en una serie de recortes más amplios que afectan a la astronomía británica: el país dejará de participar en las investigaciones del James Clark Maxwell Telescope en Hawái, dedicado a la obtención de imágenes de agujeros negros supermasivos, y sufrirá una reducción del 20% en su aportación al Vera Rubin Telescope de Chile, que está elaborando la primera película del universo. Paradójicamente, estas medidas llegan en un momento en que otras naciones están invirtiendo en sus propios observatorios nacionales para prepararse para lo que muchos astrónomos consideran una edad dorada de la radioastronomía, impulsada por la construcción del Square Kilometre Array (SKA) en Sudáfrica y Australia, que empezará a operar en cinco años.

El profesor Philip Diamond, exdirector de Jodrell Bank y de la organización del SKA, advirtió de que eliminar estas capacidades tendrá un impacto severo en la formación y la carrera de los jóvenes investigadores, justo cuando el Reino Unido debería estar liderando la próxima gran revolución astronómica. A sus casi 70 años de historia, el telescopio Lovell —sometido a continuas actualizaciones que lo han mantenido a la vanguardia— podría apagar sus observaciones científicas en menos de dos años, poniendo fin a un legado científico irreemplazable.