El tecnofeudalismo es un concepto económico que describe la estructura de poder actual de las grandes empresas tecnológicas, comparándola con el sistema feudal medieval. En lugar de controlar tierras físicas, estas corporaciones dominan plataformas digitales, datos y mercados en línea, creando una dependencia estructural para usuarios y pequeñas empresas que dependen de sus reglas y infraestructuras para operar. El término surgió en la intersección de la informática y la economía, con raíces en artículos de Bruce Schneier en 2012 y Marina Gorbis en 2010. Economistas como Yanis Varoufakis y filósofos como Cédric Durand han desarrollado esta idea, argumentando que la competencia tradicional ha sido reemplazada por un control monopolístico donde pocas empresas, como Google, Amazon, Facebook y Apple, poseen y gestionan los espacios digitales. Esta dinámica concentra el poder en manos limitadas, dificultando la entrada de nuevos actores y permitiendo la extracción de valor sin una competencia real. El sistema se caracteriza por la propiedad de datos personales, la limitación de la competencia industrial y la gestión centralizada de plataformas de redes sociales, comercio electrónico y computación en la nube. Este modelo contrasta con el capitalismo tradicional, donde la innovación y la competencia son los motores principales, y sugiere una transición hacia una economía donde la infraestructura digital se convierte en una herramienta de dominación corporativa más que en un espacio de libertad abierta.
