Elena Verna, directiva y escritora del boletín Growth Scoop, pide en un artículo patrocinado por Firecrawl que la industria tecnológica abandone el «teatro de la confianza en IA»: la tendencia a presentar logros exagerados con agentes de inteligencia artificial que, en la práctica, apenas superan flujos básicos como resumir Slack o redactar correos. La autora, que trabaja en una empresa de IA y la usa a diario, relata que cuando pide a colegas que demuestren usos «que cambien la vida», la lista de casos verdaderamente críticos resulta mínima, mientras la conversación pública sigue en un volumen 11 de 10.
Verna sostiene que la hiperinflación de expectativas distorsiona la innovación: quien ve promesas incumplidas acaba descartando la IA por completo y pierde la oportunidad de disfrutar pequeñas mejoras reales, como ahorrar 15 minutos semanales. Además, señala que la cultura ha pasado de alardear de horas trabajadas a alardear de cuántos tokens se consumen, un «hustle inverso» igual de tóxico.
El fenómeno también complica la contratación: los términos vectoriales, MCP, RAG o agentes ya no distinguen a quienes realmente saben implementarlos, por lo que las empresas necesitan estudios de caso y pruebas de trabajo. La autora identifica tres causas: las redes sociales premian la exageración, la tecnología evoluciona más rápido de lo que se puede evaluar y las organizaciones incentivan el postureo. Concluye que el miedo a quedarse atrás se ha vuelto agotador y reclama medir la IA por resultados de negocio, no por narrativas virales.
