La feria tecnológica IFA de Berlín acoge esta semana el desfile de medio docena de robots humanoides, en su mayoría chinos, en un escaparate de los avances de la industria. La escena coincide con el despliegue pionero del robot Neo, de la estadounidense 1X, que ya trabaja en hogares por 20.000 dólares con asistencia remota. Sin embargo, la periodista especializada Jen Calleja, tras años probando robots domésticos, cuestiona la utilidad real de un mayordomo humanoide en casa: las viviendas son entornos desordenados y con escaleras, y los humanoides de 77 kilos entrañan riesgos. Además, recuerda que ningún humanoide del CES logró abrir una botella de detergente sin entrenamiento previo. Como alternativa, propone un "cerebro robótico": un controlador inteligente del hogar capaz de coordinar los dispositivos autónomos ya existentes. En esa línea, Tuya lanzará Doova, un robot compañero sobre ruedas pensado para personas mayores que controla luces, cortinas y electrodomésticos. LG presentó también CLOiD, un robot con ruedas y brazos articulados capaz de doblar ropa o cargar lavadoras. Ambos apuntan a un modelo intermedio entre el humanoide imponente y el asistente sin extremidades.
