La startup Slate Auto, respaldada por Jeff Bezos, lanzó una camioneta eléctrica desde 24.950 dólares en Detroit con el objetivo de llenar un hueco cada vez mayor en el mercado estadounidense: los vehículos nuevos por debajo de 25.000 dólares representaron menos del 5% de las ventas en 2024, frente al casi 21% de 2019, según Edmunds. En ese mismo periodo, el precio medio de transacción de un coche nuevo subió alrededor de 11.000 dólares hasta situarse en 48.402 dólares. La propuesta de Slate es espartana: ventanas de manivela, sin estéreo ni navegador, autonomía estimada de 205 millas y una longitud de 14,5 pies, menor que un Toyota Corolla.
Sin embargo, la diferencia con China es abismal. Solo existen ocho modelos en EE UU por debajo de 25.000 dólares, mientras que en China hay más de 200 vehículos eléctricos e híbridos en ese rango de precios, según el analista DCar. El fabricante chino BYD ofrece coches con asistente de conducción por aproximadamente un tercio del precio de Slate y modelos premium por menos de 15.000 dólares con 314 millas de autonomía. BYD ya fabrica más coches eléctricos que Tesla y aspira a convertirse en el mayor fabricante del mundo en cinco años.
Los expertos atribuyen el retraso estadounidense a una combinación de preferencia cultural por vehículos grandes, costes crecientes y obstáculos políticos que impiden la entrada de coches chinos. Dan Krassner, de American EVs Jobs Alliance, advierte del riesgo industrial y de seguridad nacional si Washington cede esta industria a Pekín. Jessica Caldwell, de Edmunds, compara a Slate con una aerolínea low cost y duda de que el consumidor medio acepte renunciar a las comodidades que han encarecido el parque móvil.
