El proveedor de índices S&P Global ha descartado modificar las reglas de admisión del S&P 500, por lo que no acelerará la entrada de grandes compañías como SpaceX, OpenAI y Anthropic tras sus próximas salidas a bolsa. La decisión, comunicada a finales de la semana pasada, sitúa al S&P 500 en una posición distinta a la del Nasdaq, que ya recortó el periodo mínimo de cotización de tres meses a 15 sesiones para que megacapitalizaciones como SpaceX pudieran incorporarse antes a su índice principal.
Con la norma actual, los fondos indexados pasivos que replican el S&P 500 —y que gestionan billones de dólares— no estarán obligados a comprar de inmediato las nuevas acciones, lo que permite una formación de precios más ordenada en el mercado. Las empresas afectadas dejan así de captar miles de millones de dólares en entradas automáticas de capital indexado.
En paralelo, SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, ultima su debut bursátil previsto para el viernes a un precio de 135 dólares por acción, lo que implica una valoración de 1,75 billones de dólares. En el preámbulo de la operación, Musk ha sostenido que el mercado total direccionable de los productos de SpaceX podría alcanzar 28,5 billones de dólares, una cifra equivalente a aproximadamente una cuarta parte del producto interior bruto mundial. La expectación ante la reacción del mercado es elevada, máxime cuando Musk ha estipulado que solo él mismo puede cesarse como consejero delegado de la nueva sociedad cotizada.
