El Solitario de Windows, lanzado en 1990, se convirtió en la aplicación más utilizada del sistema operativo, funcionando como una herramienta didáctica para enseñar a los usuarios a interactuar con la interfaz gráfica. Su inclusión en Windows 3.0 no fue un mero pasatiempo, sino una estrategia para familiarizar a la población con el ratón y las acciones de clic y arrastrar, tras la transición de los terminales de texto a las interfaces gráficas. La versión original fue desarrollada por Wes Cherry, un becario de Microsoft que, sin recibir pago ni royalties, creó el juego para su propio uso durante el verano de 1988. Cherry, consciente del potencial adictivo del juego, programó una tecla secreta para ocultarlo a los supervisores, una función que Microsoft rechazó por considerar contraproducente para la productividad. El diseño de la baraja original fue obra de Susan Kare, diseñadora gráfica de Apple, quien también creó elementos icónicos como la tecla Command. La popularidad del juego generó una cultura de la procrastinación en las oficinas, donde los empleados ocultaban sus pantallas para evitar ser vistos jugando, un fenómeno que incluso llevó a despidos en el gobierno de Nueva York. Hoy, el Solitario sigue siendo un ejemplo histórico de cómo el entretenimiento digital puede influir en la productividad y la cultura corporativa.
