El software de código abierto no escapa de las dinámicas de monopolio y monopsonio cuando ciertos proyectos crecen hasta volverse monolíticos y prácticamente imposibles de bifurcar. A partir de un desencuentro reciente entre Linus Torvalds y colaboradores críticos con su postura, el artículo defiende que algunos proyectos de código abierto han alcanzado tal tamaño e importancia que el comportamiento de sus líderes funciona de hecho como un monopolio: concentran el poder de decisión y bloquean alternativas reales.
La propuesta central es aplicar al software libre la misma receta que se utiliza contra los monopolios en los mercados capitalistas: forzar la interoperabilidad entre componentes más pequeños. Cuando un proyecto se convierte en un cúmulo monolítico, forkearlo resulta tan costoso que se vuelve inviable y, por tanto, anticompetitivo. Para mantener sano el ecosistema, esos proyectos deben descomponerse en piezas interoperables lo bastante modestas como para que un grupo reducido pueda bifurcar un solo componente sin tener que clonar todo el sistema.
El texto recuerda que esa filosofía de modularidad es la que ha hecho a UNIX resiliente y duradero, y reclama extenderla a toda la pila tecnológica. Su conclusión es que el monopolio y el monopsonio podrían ser una propiedad emergente de la autoorganización humana —no un simple efecto colateral del capitalismo— y que, por tanto, conviene combatirlos en todo tipo de organizaciones, no solo en las empresas.
