El mercado mundial de smartphones atraviesa en 2026 su peor año desde que en agosto de 2013 superara por primera vez en ventas a los teléfonos tradicionales. Según las estimaciones preliminares de Counterpoint Research, los envíos cayeron un 11 % interanual en el segundo trimestre de 2026, situándose en el volumen más bajo para ese periodo desde 2013. IDC prevé que el conjunto del año cierre con unos 1.090 millones de unidades enviadas, un 13,9 % menos que el ejercicio anterior, lo que supondría la mayor contracción anual registrada en el sector.
La caída se explica tanto por factores coyunturales como estructurales. La escasez y encarecimiento de las memorias DRAM y NAND, derivadas de la prioridad de los fabricantes por abastecer a los centros de datos de inteligencia artificial, ha elevado los costes de producción, golpeando especialmente a los móviles baratos y de gama media. A ello se suma la madurez del mercado en los países desarrollados, donde los consumidores alargan los ciclos de renovación porque los terminales actuales siguen siendo plenamente funcionales durante más años.
Paradójicamente, los ingresos del sector crecen: en el segundo trimestre, con envíos a la baja, la facturación alcanzó un récord de 109.000 millones de dólares, con un precio medio un 17 % superior hasta los 400 dólares. IDC estima que el precio medio anual llegará a 550 dólares, cien más que en 2025, en un mercado que ha pasado de competir por volumen a competir por valor de cada dispositivo.
