La primera encíclica del Papa Leo, Magnifica Humanitas, es un extenso documento de 42.000 palabras que aborda múltiples problemas mundiales, pero su enfoque central es una crítica contundente al desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial. El pontífice advierte contra un mesianismo tecnológico que busca reemplazar la dignidad humana con la IA, argumentando que tal camino socava la gobernanza ética y la agencia humana. Junto con este mensaje central, la encíclica hace un llamamiento al periodismo verificado para combatir la desinformación, aboga por la diplomacia multilateral frente a la fuerza unilateral, y declara que el concepto de 'guerra justa'—invocado recientemente por el vicepresidente estadounidense J.D. Vance para justificar los ataques a Irán—está desactualizado. En un movimiento histórico, el Papa se disculpa por la tardía condena de la esclavitud por parte de la Iglesia Católica. El documento refleja una tensión: si bien Leo critica el avance no regulado de la IA, el Vaticano utiliza, según los informes, herramientas de IA, lo que plantea interrogantes sobre la coherencia. En general, Magnifica Humanitas posiciona a la Iglesia como un contrapeso moral a la arrogancia de la industria tecnológica, instando a un enfoque centrado en el ser humano para la innovación.
El sermón digital del Papa: Por qué la encíclica de Leo desafía el evangelio de la IA
