El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha presentado un informe en el que advierte del papel esencial del empleo autónomo en la economía española —representa el 14,58 % del empleo total, por encima de la media europea del 13,6 %— y, al mismo tiempo, señala el principal reto de futuro: el envejecimiento del colectivo. Dos de cada tres autónomos superan los 45 años, mientras que solo el 2,3 % tiene menos de 25. Andalucía, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Madrid concentran más de la mitad de los afiliados al RETA.
El documento reconoce que los trabajadores por cuenta propia aportan alrededor de una sexta parte del PIB y generan empleo para terceros, pero también identifica desafíos pendientes: simplificar trámites, facilitar financiación, reforzar la protección social y atraer a jóvenes emprendedores. El informe se publica semanas después de las protestas de los autónomos en las calles y en redes sociales, motivadas por las diferencias de derechos laborales respecto a los asalariados, en especial la cobertura de las bajas por enfermedad.
En paralelo, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) ha difundido dos datos que ilustran la transformación demográfica del sector: el 96,5 % de los nuevos autónomos desde 2021 son extranjeros (104.338 de 108.155 altas) y la pluriactividad alcanza a 269.146 personas, un 46,9 % más que en 2020, lo que muestra que el trabajo por cuenta propia se utiliza cada vez más como complemento de un empleo asalariado para aumentar ingresos. El SEPE considera que la generación Z, menos inclinada a emprender y más atraída por la estabilidad funcionarial, dificulta la renovación generacional del modelo.
