El artículo denuncia un tropo recurrente en la ciencia ficción: la representación de los agujeros de gusano como portales circulares planos. La autora explica, recurriendo a la relatividad general, por qué esa imagen es físicamente incorrecta. En un espacio bidimensional, la boca del agujero se vería como un segmento de línea, no como un círculo; en tres dimensiones, la entrada sí es circular, pero su interior produciría imágenes distorsionadas del observador, no un "agujero" vacío. Por contraste, un agujero de gusano real —cuya apertura es esférica, observable desde cualquier ángulo— generaría efectos visuales de curvatura espacio-temporal imposibles de reproducir con un aro plano.
A partir de esa base, la autora examina obras concretas: suspende a Stargate, Farscape, Star Trek: Deep Space Nine, Babylon 5, The Expanse y el Universo Cinematográfico Marvel, y aprueba únicamente Interstellar, la saga escrita The Bobiverse (por insistir en la geometría esférica) y la novela gráfica Schlock Mercenary (por requerir desmontar y reconstruir lo que se envía, al no caber nada más grande que una partícula). Doctor Who queda sin calificación por su lógica deliberadamente "wibbly-wobbly". El texto cierra con una nota autobiográfica: su novela The Cloak and Its Wizard usa portales planos no wormholes, y un manuscrito inédito emplea un hemisferio como entrada.
