El saludo de Hitler no fue alemán: lo copió de Mussolini

Fuentes: The Hitler Salute Was Never German

El saludo asociado al nazismo no tiene un origen germánico, sino romano. El gesto del brazo extendido aparece ya en 'El juramento de los Horacios' (1784), pintura de Jacques-Louis David que ilustra una leyenda de la Roma antigua. Benito Mussolini, empeñado en revivir la grandeza del Imperio Romano y en convertir el Mediterráneo en el Mare Nostrum italiano, recuperó ese saludo y lo convirtió en seña del fascismo italiano hacia 1920-1922; en 1925 lo hizo obligatorio para los funcionarios.

Admirador temprano de Mussolini, Adolf Hitler adoptó ese mismo gesto en enero de 1923 dentro de un círculo reducido del NSDAP y lo impuso a toda la militancia en 1926. En sus Monologe im Führerhauptquartier, el propio Hitler reconoció que tomó la idea de Mussolini. Para borrar la huella italiana, Rudolf Hess publicó el 14 de junio de 1928 en Der S.A.-Mann un artículo en el que afirmaba que el NSDAP ya honraba a sus líderes con el brazo en alto antes de conocer el saludo fascista.

Tras la toma del poder de 1933, el saludo se volvió obligatorio: en julio de ese año el ministro del Interior Wilhelm Frick lo decretó para docentes y funcionarios, y en 1934 se extendió a estudiantes y ciudadanos. Quien se negara a ejecutarlo quedaba marcado como opositor y expuesto a la denuncia social y a la visita de la Gestapo. Rebautizado como Deutscher Gruß para presentarlo como deber patriótico, permaneció exento para la Wehrmacht hasta el 24 de julio de 1944, cuando Hitler lo impuso también a los militares tras el atentado del 20 de julio. En la Alemania actual su uso se castiga con multa o hasta tres años de prisión.