El síndrome misterioso que destruye a los corredores de ultradistancia

Fuentes: The Mysterious Syndrome Destroying Endurance Athletes

El síndrome de sobreentrenamiento (OTS) ha pasado de ser una rareza clínica a una plaga silenciosa en el ultrarunning de élite. El artículo reconstruye el caso del estadounidense Mike Wolfe, exfiscal asistente que en 2012 debutó como profesional en la Transvulcania Ultramarathon (83,3 km en La Palma, Canarias). Tras semanas de entrenamiento de 160 millas, sueño irregular y hambre constante, Wolfe se desplomó físicamente a mitad de carrera sin calambres ni bajones de glucosa: su cuerpo simplemente se negó a rendir. Tardó un año más en obtener un diagnóstico: OTS. Su caso ilustra un patrón que se repite en al menos una docena de estrellas de la disciplina —Anna Frost, Anton Krupicka, Geoff Roes, Kyle Skaggs, el español Kilian Jornet— cuya caída coincide con el auge popular de las pruebas de ultradistancia en la última década. El texto recorre la historia clínica del síndrome, documentado por primera vez por Robert Tait McKenzie en 1909 y descrito en profundidad por el sudafricano Timothy Noakes en The Lore of Running (1985). También recupera el caso más célebre, el del entrenador del Nike Oregon Project Alberto Salazar, campeón de tres maratones de Nueva York consecutivas antes de que una década de infecciones respiratorias y depresión lo dejara incapaz de correr más de treinta minutos. Los especialistas, entre ellos David Nieman, exvicepresidente del American College of Sports Medicine, subrayan que entre el 60 % de los corredores de élite experimentará algún grado de sobreentrenamiento a lo largo de su carrera, pero la frontera entre esa sobrecarga funcional y el OTS crónico sigue sin estar clara. La pieza combina narración deportiva con divulgación científica para explicar por qué el cuerpo y la mente de estos atletas se apagan de golpe y qué interrogantes siguen abiertos.