El Runit Dome, la tumba nuclear de 1979 que el mar amenaza con devorar

Fuentes: En 1979, EEUU puso una cúpula de hormigón sobre 85.000 m³ de residuos nucleares. Ahora el nivel del mar está subiendo

En 1979, Estados Unidos culminó una de las operaciones de limpieza más insólitas de su historia nuclear: cubrir con 358 paneles de hormigón el cráter que su propia bomba Cactus había abierto en 1958 en la isla de Runit, en el atolón de Enewetak (Islas Marshall), y enterrar allí entre 85.000 y 90.000 metros cúbicos de residuos radiactivos, el equivalente a unas 35 piscinas olímpicas. La estructura circular, de 115 metros de diámetro y 45 centímetros de espesor, fue bautizada por los locales como "la Tumba".

El problema es que el cráter no se impermeabilizó por debajo: los residuos quedaron sobre coral poroso en contacto con aguas subterráneas, y ya se han detectado grietas en el hormigón e intercambio de agua con el entorno. El Departamento de Energía estadounidense sostiene que la contaminación exterior ya supera en algunos puntos la del propio domo, por lo que las filtraciones no añaden un riesgo sustancial.

Casi medio siglo después, el Runit Dome carece de fondo hermético y está sometido a la erosión marina en una isla que apenas sobresale del Pacífico. Las Islas Marshall, con una elevación media de dos metros, son especialmente vulnerables al aumento del nivel del mar, las marejadas y los tifones, fenómenos que el diseño de finales de los años setenta no contempló. Mientras el plutonio-239 enterrado tiene una vida media de 24.000 años, el hormigón envejecerá en décadas, y Washington considera que la responsabilidad sobre la estructura corresponde ahora a un país insular sin capacidad técnica ni económica para gestionarla.