Lucid Motors rechazó este martes un informe del medio especializado EV que aseguraba que la consultora AlixPartners había recomendado a su consejo valorar la presentación de concurso de acreedores (Capítulo 11) o una operación de take-private. La compañía calificó la información de "completamente falsa" y recordó que dispone de liquidez suficiente para operar hasta el próximo año. En respuesta, Lucid envió una orden de cese y desistencia a EV y denunció que la filtración había causado "daños graves" a inversores y a la propia empresa.
La noticia hundió la cotización de Lucid hasta un 50 % en una sola jornada, una de las mayores caídas de su historia. El desplome arrastró a sus rivales Rivian y Polestar, que también perdieron terreno en Bolsa. Los tres fabricantes atraviesan una situación financiera delicada: Lucid perdió más de 1.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, ha ejecutado dos rondas de despidos (12 % en febrero y 18 % en junio) y redujo la producción en su planta de Arizona para contener el exceso de inventario. Además, el director de operaciones Marc Winterhoff abandonó la empresa y su cargo fue eliminado.
Analistas y operadores de Wall Street señalan que el pánico bursátil refleja dudas más amplias sobre la supervivencia de los fabricantes exclusivamente eléctricos ante la ralentización de la demanda y los cambios de política. Las ventas de vehículos eléctricos se están estabilizando, pero la recuperación sigue siendo lejana. Lucid depende del fondo saudí PIF, Polestar de Geely y Rivian de Volkswagen; si alguno de esos大股东 retira su apoyo, el futuro del sector puede oscurecerse rápidamente.
