En el pueblo de Awka-Etiti, en el sureste de Nigeria, un vecino apodado el "Rey de los Buitres" lidera desde hace seis años una iniciativa comunitaria para proteger a estas aves, cuyo número ha pasado de unos 20 ejemplares registrados en 2017 a más de 160 en la actualidad. Chukwuemeka Igwe, voluntario de la Fundación para la Conservación de Nigeria (NCF), trabaja con líderes locales, grupos vecinales y equipos de seguridad para frenar la caza furtiva de los buitres que se reúnen en un bosque sagrado dedicado a la deidad Nguma, donde los residentes realizan sacrificios animales que atraen a las aves.
La población de buitres en África ha caído entre un 80 % y un 97 % en los últimos 50 años, según BirdLife International. Siete especies africanas están clasificadas como En Peligro o En Peligro Crítico. El envenenamiento causa alrededor del 60 % de las muertes; la caza vinculada a prácticas tradicionales y al vodún y la pérdida de hábitat agravan la situación. En Nigeria, el precio de un buitre adulto muerto ha pasado de 25.000-30.000 nairas a hasta 200.000 nairas, y cada vez se trafican más huevos y nidos.
Expertos de la región se reunirán en Abuya este año para revisar el Plan de Acción para la Conservación de los Buitres de África Occidental, redactado en 2022. Las autoridades nigerianas afirman que la Aduana realiza decomisos y apoya prosecutions por tráfico ilegal, aunque reconocen que la educación comunitaria es indispensable para complementar la vigilancia.
